Las intolerancias alimentarias son reacciones adversas que se producen después de comer un alimento. Las más comunes: intolerancia a la lactosa y al gluten.

Muchas son las personas que pueden comer una gran variedad de alimentos, aunque un pequeño porcentaje puede tener alguna que otra intolerancia alimentaria. Esto significa que, al comer un alimento o un determinado grupo de alimentos, se dan una serie de reacciones adversas tanto al propio alimento en sí como a algún ingrediente del mismo.

No en vano, aparece cuando nuestro cuerpo no puede digerir de forma correcta algún alimento o uno de sus componentes. Pero, a diferencia de las alergias alimentarias, cuando una persona tiene una intolerancia alimentaria generalmente no tiene por qué eliminar completamente ese alimento de su dieta, excepto en personas sensibles al sulfito o al gluten.

¿De qué forma se diagnostica una intolerancia alimentaria?
Generalmente una intolerancia alimentaria se puede diagnosticar mediante una serie de pruebas cutáneas (en la piel del paciente) que realizamos en ILAAI Instituto Latinoamericano de Alergia, Asma e Inmunología, y que consisten en colocar, sobre la piel, una serie de extractos de determinados alimentos que se escarifican o se pinchan para observar si existe algún tipo de reacción.

En el caso de que, por ejemplo, se sospeche de algún alimento determinado, se puede realizar una dieta de eliminación de alimentos, consistente en la eliminación de alimentos que están bajo sospechas para descubrir así si desaparecen o no los síntomas.


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Alergias de Verano: Ojo con los alimentos

Las alergias alimentarias pueden incrementarse en verano a causa de un "mayor descuido". Estas reacciones adversas se producen cuando el sistema inmune responde a un determinado alimento y produce una hipersensibilidad. Los especialistas médicos aconsejan a los alérgicos vigilar todos los productos que se ingieren leyendo detenidamente los ingredientes que los componen: leche o frutos secos en los helados, trozos de frutas como melón, kiwi y melón en postres y batidos; mariscos en pastas o ensaladas, etc.


Alergias de verano: lo que hay que saber

¿Sabías que el verano también es una época propicia para reacciones alérgicas? Y es que esta época del año equivale a tiempo de ocio, viajes, días de playa y comidas fuera de casa. Por este motivo, se advierte del aumento de casos de reacciones cutáneas y de alergia a alimentos precisamente durante los meses de verano. ¿La razón? En verano cambiamos nuestras costumbres, por ejemplo, prescindimos de medias y exponemos la piel de nuestros pies directamente al calzado; comemos con mayor frecuencia en restaurantes y descansamos en lugares donde abundan los insectos. En algunos casos este tipo de acciones pueden repercutir de forma negativa en los pacientes alérgicos, por lo que es recomendable extremar las precauciones.


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